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La ruta de la parrillada platense

A los amantes de ese orgullo nacional que llamamos asado, la ciudad les ofrece un circuito sabroso e infalible, manejado -y ahumado- por expertos.



Por: Lau Espinace
Fotos: Lau Espinace

Entre quinientos mil y un millón de años atrás -el debate acerca del momento exacto aún no está zanjado en términos científicos-, el “descubrimiento” y control del fuego constituyó uno de los hitos más importantes de la entonces incipiente humanidad. A esos despiertos antepasados del paleolítico les debemos un cambio drástico de paradigma en el consumo de alimentos, y un agradecimiento eterno… por el asado.

Cuando la corona española instaló en Río de La Plata uno de sus virreinatos, los nobles y soldados trajeron consigo desde Europa pertrechos y provisiones, entre los que estaba el ganado vacuno. La ecuación “carne de vaca + fuego” fue resuelta de manera magistral por nuestros gauchos, dando como resultado lo que hoy conocemos como asado argentino. Como lo advirtió José Hernández en las líneas del Martín Fierro: por aquí, “todo bicho que camina va a parar al asador”. Y bienvenido sea.

A continuación, recorreremos algunas de las mejores parrillas platenses, destacando sus más sabrosas especialidades.

1) Lo De Jorge


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Seguramente ya conocerán a Jorge por su famosa carnicería, desde hace varias décadas en la esquina de 19 y 54. En su parrilla, hace honor a todos esos años de experiencia con cortes de primera, bajo una técnica por demás dominada. Con su sello de calidad y junto a sus hijos Maxi (Chef de la casa) y Federico Paredes, tomó a fines de 2017 el timón de un local situado en el norte platense, dándole una completa vuelta de tuerca con un estilo casual pero moderno y distinguido.

Los protagonistas son, sin dudas, el asador a la vista que desde la entrada ya se hace desear de manera lujuriosa, y la cava vidriada que guarda más de cien etiquetas de las mejores bodegas. Una novedad es que además cuentan con servicio de coctelería y una exclusiva selección de platos elaborados para los paladares más exigentes. Su especialidad, por supuesto, son los múltiples cortes de carnes asadas vacunas, pero también el lechón, chivito, pollo, cordero y cortes especiales. Un “must” para acompañar la parrillada clásica es su homóloga de vegetales, pero para la previa son infalibles las empanadas de carne.

Ubicación: Cno. Centenario nº 4000 esq. 492

2) Lo Del Negro


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Bautizada, ni más ni menos, como “la catedral del bife de chorizo”, puede decirse que quien haya apodado así a este lugar estaba totalmente en lo cierto. Este icónico espacio situado en la zona universitaria de la ciudad invita a sus comensales a rodearse de arte en un ambiente sumamente cálido y amigable; las exposiciones de obras de artistas platenses van variando constantemente en sus paredes. Además, hay con una cava con un abultado número de etiquetas en la que se permiten encuentros y celebraciones particulares, y se realizan degustaciones guiadas. Resulta sublime la provoleta especial como antesala de una parrillada completa, que va saliendo por partes, y que acompañada por unas papas de la casa se convierte en un camino sin retorno.

Ubicación: Calle 3 nº 782 e/ 47 y Diag. 77

3) La Parrillita


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En primer lugar, cabe aclarar que de “parrillita” poco tiene, es más bien una Señora Parrilla, con mayúsculas. En una tradicional esquina platense, en las inmediaciones de plaza Malvinas, este lugar abraza con su agradable atmósfera familiar y aires de barrio en un salón que cuida al máximo su presentación y su servicio, atendido por sus propios dueños y los mozos de toda la vida. Con diez años en este local, sumados a los doce previos en su parcela fundacional de 12 entre 62 y 63, la larga trayectoria le da un enorme prestigio no sólo al personal sino también a su impecable y generosa gastronomía.

La carta es enorme porque además de ser especialistas en carnes a las brasas, se sirven pastas, comidas regionales, platos elaborados, pescados y decenas de opciones más; incluso cuentan con una carta solamente de postres. Se destacan también por su amplísima selección de vinos de toda gama y éstos pueden verse rodeando cada rincón del lugar.

Son un manjar las empanaditas de carne fritas que traen como abrebocas. Para arrancar, la tabla con mollejas y chinchulines acompañada con salsa criolla y chimichurri es imperdible, y continuar con una de las especialidades de la casa como el cochinillo eleva la experiencia. El matambre tiernizado es otro clásico que vale la pena descubrir y sale con una interesante variedad de salsas. Como despedida, es casi inevitable degustar una copa de lemoncello artesanal.

Ubicación: Calle 17 nº 845 esq. 49

4) A Rienda Suelta


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A pocas cuadras del corazón de la ciudad, esta parrilla con muchos años de tradición ha sabido acompañar mediodías y noches de innumerables familias platenses, marcando territorio de manera intachable a lo largo de las generaciones. Clásica e impecable, de inmediato recibe a su público con un seductor asador a la vista en un cálido espacio de dos plantas y un patiecito.

La parrillada es realmente descomunal, una montaña de piezas especialmente seleccionadas como costilla, vacío, chinchulines, morcilla, chorizo y molleja, todo en un punto perfecto. La carne porta un sabor ahumado muy particular que la hace exquisita, merced a la madera de quebracho que utilizan, y por supuesto a los secretos del experimentado asador. El revuelto Gramajo de la casa es, sin dudas, su compañero ideal. Otras joyitas del lugar son los postres como el tiramisú elaborado bajo receta original, y el budín de pan mixto con trozos de chocolate.

Ubicación: Calle 10 nº 456 e/ 41 y Diag. 77

5) El Ahumador


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El “bonus track” de esta breve pero deliciosa lista corresponde a este food-truck, perteneciente al asador “A Rienda Suelta”. Lo pueden encontrar rodando de feria en feria, no sólo por La Plata sino por diferentes ciudades aledañas. Sus carnes se preparan ahumándolas con madera de nogal y manzano que les da un toque muy especial y son presentadas en formato sándwich con pan artesanal. Los de bondiola con cebollas caramelizadas, y vacío con provolone gratinado, son un fuego. Además, salen acompañados con papas rústicas. Es una parada ideal para ponerle alegría extra con cosas ricas a cualquier celebración.