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Raquel Rosemberg: el largo adiós

Cuando se conoció el fallecimiento de Raquel Rosemberg, pionera del periodismo gastronómico, sus colegas entraron en shock. Admirada y querida por su enorme trayectoria, aquí su amiga María De Michelis la recuerda con estas conmovedoras palabras.


Por: María De Michelis*

Te conocí hace tanto, en un evento de una línea aérea en el que nos sentaron a la misma mesa. Osvaldo Sánchez Salgado nos presentó. Estabas triste, de duelo. Osvaldo te hacía chistes. Vos no sonreías, habías perdido a tu marido. Era la primera vez que te veía y me impresionaste con esa mirada verde y los rulos rojos. Caí en la cuenta de que ese último color era el color de tu carácter.

Después te crucé muchas veces más en esos encuentros de periodistas llenos de comida, vino e intrigas palaciegas, antes de conocerte de verdad. Recuerdo especialmente el almuerzo que compartimos con Serrat, admirando al catalán más que al vino –caro y maso– que estaba presentando en ese momento. Entonces no sabía que amabas con vehemencia a Cataluña –Catalunya escribías vos, independentista radical–.

De esa tierra apasionada te gustaban los calçots, la escudella, los embutidos, el cava, la música, la arquitectura, la pintura, el diseño, los cocineros. Cataluña te abrazó muy pronto y te hizo entrar por la puerta grande. Te ganaste un lugar en el corazón de los hermanos Roca, incluso tu marido Ricardo, compañero de tu alma hasta el final, otro fan de cualquier cosa que se nombre o se escriba en catalán, diseñó el horno de barro de El Celler.

Pocos periodistas viajaron por el mundo como vos y disfrutaron tanto, casi como una nena en parque de diversiones. "Me gusta cocinar, comer, leer, viajar. Soy muy curiosa. Los que me conocen saben que pruebo todo lo que se me cruce por delante, sin distinción, desde una trufa a una hormiga, comenzando por un buen chocolate, mi pasión. Todo aquello que me parezca comestible tiene como destino mis papilas (así me llevé unos cuantos chascos). Pero lo aprobado después es agendado con sus coordenadas en algún lugar de la memoria o un papel", decías en “Sabores que matan”, tu blog y el título de tu libro sobre el género negro criminal que editó primero Paidós y después Catapulta Editores.

Con el gran Fernando Vidal Buzzi trabajaste unos 15 años. Colaborar en las guías de Fernando era también una excusa para salir juntos al cine, pasear por las librerías en busca de policiales, y en especial el género negro, tu favorito. Lo contás en “La gran vida”, el libro que Cayetana Vidal escribió sobre su padre y que se publicó en estos días.

La lista de trabajos editoriales incluye “Ollas y Sartenes”, el suplemento de cocina de Clarín, en el que escribiste durante 25 años y por donde pasaron casi todos nuestros cocineros con sus recetas. La edición de la revista “El Conocedor”, de la mano de tu amigo Fabricio Portelli. La corresponsalía en el portal español 7 Caníbales, donde te llamaban con cariño la caníbal sudaca.

Que nuestra cocina atraviese fronteras: eso querías. Recién hablé con el peruano Virgilio Martínez: “Acabo de mirar su Instagram y repasar todo lo que hizo Raquel, pero lo que más me conmueve son los lazos irrompibles que tendió entre Perú y Argentina”, me dijo.

No eras fácil. Te vi pelear –y pelearte– por la gastronomía argentina. Te vi crear el evento “Diez manos” y asumir un rol difícil en los 50 Best Latam: puteadora proverbial, nunca en susurros, fuiste la Chair menos políticamente correcta desde que se creó el ranking para Latinoamérica. Cero protocolo, la conducción desde las tripas, mucho trabajo, varios conflictos, puro coraje. Incluso cuando la enfermedad te hacía zancadillas salvajes.

Quedan tus textos, los libros que coordinaste para Planeta y que se publicarán en breve. Queda tu energía, tu humor bestial, tus gestos de idishe mame, el amor de tu familia, la devoción de tu nieto. Y tu percepción de la cocina: un territorio que une. Buen amigo de tu memoria. El mejor antídoto contra tu ausencia.

*Licenciada en Psicología (UBA) y periodista gastronómica. Dirigió la revista El gourmet durante 10 años. Colaboró en diversos medios gráficos y digitales nacionales e internacionales. Creó el suplemento gastronómico Sólo por Gusto, que distribuye Diario Perfil y la página web soloporgusto.com. Editó el libro Al natural, de Pedro Lambertini (Editorial Sudamericana). Es corresponsal para Argentina del sitio español Gastroactitud. Escribió, junto con Elisabeth Checa, el libro Cartas sobre la mesa (Edit. Sudamericana, 2017).