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Frihet, el primer gin platense

Conocé la historia del proyecto encabezado por Ramiro Taladriz, un joven ingeniero agrónomo de nuestra ciudad. La Universidad pública y su rol en la sociedad, el arte de la destilación y el crecimiento del gin, una bebida cada vez más popular.


Por: Diego Albervide.
Fotos: Lucía Ana Florio

El muchacho vive en un prolijo y pequeño complejo de departamentos del barrio de La Loma. Mates de por medio, el ingeniero agrónomo Ramiro Taladriz -30 años, nacido en La Plata- explica con precisión el uso de alcoholes, de instrumentos de laboratorio, de escalas de medición y de algunos de los botánicos que utiliza para la creación de algo único y singular en su especie: Frihet, el primer gin elaborado en nuestra ciudad.

“El nombre de la marca significa libertad en sueco, que es de donde viene parte de mi familia. Y la libertad es algo a lo que aspiro con este proyecto, que es hacer algo que me apasiona por completo”, dice. Cuenta con tres estilos -base, cítrico y frutos rojos-, las botellas de litro cuestan 650 pesos y pueden conseguirse a través de las redes sociales de la marca.

Taladriz se recibió hace poco más de dos años y es docente ad honorem de la cátedra de Agroindustria, donde conoció a un emprendedor local, Leonel Ferreyra, creador de la multipremiada cerveza local Barfüss.

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“En Agroindustria se ofrecen cursos abiertos para la comunidad que son excelentes, como los de fabricación de chacinados, embutidos y quesos. Mi primer acercamiento fue con Leo (Ferreyra), que trabajaba con los cursos de producción cervecera. Fabriqué mis primeras cervezas con mucho entusiasmo pero me fui para otro lado. Hicimos juntos una tanda de sidras que no nos gustaron nada (risas) y luego hidromiel que finalmente también se ofreció como un curso para la comunidad”, explica.

Las diferentes experiencias en el ámbito académico le despertaron otras inquietudes como fueron los tipos de destilados y la utilización de diversos alcoholes. Investigó, probó y se asesoró. Así fue que en noviembre del año pasado comenzó a darle forma a la idea de producir gin; al poco tiempo, viajó a Capital para hacerse de algunos botánicos pero le faltaba algo primordial: un destilador.

En el camino se acercó al jefe de la cátedra, Ariel Vicente, quien le propuso desarrollar un trabajo con destilados junto a Eduardo Artiñiano, un trabajador no docente especializado en Bio y Fitoquímica.

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Muchas fueron las horas de estudio en conjunto. Tras varias pruebas elaboraron un pequeño prototipo de destilador, al tiempo que se inauguraron dos laboratorios nuevos en la Facultad. Uno de ellos fue destinado para Agroindustria.

“Empezamos a experimentar, a mezclar hasta que nos gustó lo que logramos. Enseguida armamos un panel sensorial de 50 personas con la cátedra en base a un gin tonic, dos con nuestro producto y otros dos con marcas comerciales. La gente debía completar parámetros organolépticos como gusto, olfato, etcétera. Luego hicimos otro similar con el equipo de Leonel. Y los dos nuestros dieron valores muy altos en referencia a la calidad. Al poco tiempo llevé dos botellas al cumpleaños de Leo y tuvo una aceptación que me sorprendió. Me dije, chau, armo un destilador y lo hago. De lo único que me iba a arrepentir era de no hacerlo”, detalla Taladriz.

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El desarrollo del concepto fue a toda velocidad. Una vez que contó con el destilador prosiguió con las pruebas hasta dar con las actuales tres variedades de Frihet: el gin base, con marcadas notas de enebro y pimienta, estilo aromático y con toque de almendras; el cítrico, con presencia de limón, naranja y pomelos (rosado y blanco); y el de frutos rojos, que cuenta con pasas de arándanos y frutillas frescas maceradas en una solución hidroalcohólica, que le da un sabor distintivo sin caer en una bebida dulce.

El joven ingeniero dice que busca algo "especial", por eso elige distintos tipos de variedades. "El gin base me gustó así que desde ese lugar estaba bien como para jugar -explica-. Creo que ha sido un acierto la incorporación de almendras, por ejemplo, ya que amalgamó sabores y texturas, lo complejizó en el buen sentido del término. Por otro lado, no me convencieron el uso de la angélica y del hinojo y los descarté”.

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A su corta edad y siendo uno de los tantos jóvenes platenses que de la mano del trabajo científico ha creado productos nuevos y promisorios, Taladriz trabaja a todo motor, con una energía que contagia. Su próximo objetivo es destilar el producto base con el método "London Dry Gin". Habrá que creerle.