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Mondovino en la ciudad

La cofradía del vino se reunió en el salón Troya, donde enólogos y un público selecto disfrutaron de una feria especial


Por: Redacción TUCO

Mientras La Plata se consolida como capital nacional de la cerveza artesanal, de forma paralela y con un crecimiento notable, el mundo de los vinos gana cada vez más terreno.

“Hay una explosión de eventos, catas, degustaciones y ferias como no sucedía antes. Esto se debe a que hay un público consolidado en el arte de tomar vinos, una importante cantidad de vinotecas que ofrecen productos brillantes y a buen precio, y una pasión en el intercambio de información con el objetivo de atesorar un conocimiento único“, sintetizó Roberto Rubbini, de la vinería “Mercado del Vino”, una de las más visitadas por los platenses.

Este lunes se celebró un encuentro entre reconocidos enólogos y etiquetas del país en un salón céntrico. La reunión fue la excusa perfecta para que los platenses probaran cepas cuidadosamente seleccionadas en un recorrido por diferentes mesas.

De botella en botella, se sucedieron conversaciones etílicas sobre las variedades del vino, y las preferencias esquivaban el consenso: mientras uno elegían los vinos “de altura”, otros los de Mendoza; mientras estaban los que adoraban el Malbec, también no faltaban los que preferían sabores nuevos, como los Rosados. Pero todos, en general, apostaban a probar lo que desconocían.

Alrededor de cada mesa se dio una dinámica singular: mientras los visitantes pasaban de mesa en mesa, charlaban con los productores y los dueños de cada finca.

“Fue un encuentro íntimo, reservado para pequeños grupos de personas. La novedad fue que cualquier aficionado del vino pudo encontrarse con los enólogos más reconocidos del país, que a la vez que presentaban sus etiquetas se dispusieron a charlas sobre lo que significa cada etapa de producción en el arte de crear vinos", contó Rubbini, que además fue uno de los organizadores del evento.

Con un catering de sofisticado nivel, entre bocaditos, sándwiches de carne y fiambre, y postres como tiramisú y mousse de chocolate, el público iba llenando sus copas de a pie, mientras compartía el sabor de los diversos estilos de Malbec, Syrah, Torrontés, Cabernet y Rosados, entre otros. Para cada productor, en efecto, había una forma particular de concebir cada elemento.

“Uno ve la botella y no imagina todo el mundo que hay detrás, toda la gente que participa del proceso. Cómo se combinan los sabores y las texturas, por qué elegir determinada barrica, por qué una uva y no otra, por qué un enólogo elige tanta cantidad de horas de almacenamiento, el tema de las temperaturas, o a qué se le llama el cuerpo de un vino”, dijo Adrián Río, presente en la sala, quien contó de qué manera creó su pequeña finca en el Valle de Uco, pasando de ser un simple productor de uva a tener su propia bodega.

Otra figura del mundo del vino actual, el enólogo Matías Riccitelli habló en exclusiva con TUCO y se sintió emocionado por la gran cantidad de asistentes. “La Plata es un punto importante de venta, hay un público exigente con el vino. En Argentina, en general, hay un consumidor habitual del vino y quieren descubrir las últimas novedades a la vez que siguen eligiendo lo clásico. Nosotros trajimos tres apuestas: un Malbec de viñas viejas que estamos haciendo en la Patagonia, un Pinot Noir y un Rosado nuevo”, dijo.

Y a la hora de hablar de las exigencias de la industria, agregó: “Hoy conviene exportar a vender en el mercado interno, pero igual sigue siendo fuerte y no hay que abandonarlo. Hoy me toca ser enólogo y empresario, el país cambia las reglas de juego constantemente y es difícil, pero es un país hermoso para hacer vinos. El enólogo es como un director técnico, alguien que busca potenciar a los jugadores y sacarle lo mejor, también es un poco psicólogo, un poco maestro. Viajo mucho para nutrirme de mis colegas, en la bodega tratamos de experimentar cosas nuevas. Hay que tener los ojos bien abiertos para explotar al máximo el lugar donde estamos. Manejamos 100 hectáreas en las mejores tierras de Mendoza, con vinos muy viejos, pero también estamos explorando zonas nuevas en Patagonia”.

Junto a productores y enólogos participaron, en total, 17 bodegas y más de 100 etiquetas. Algunas de ellas fueron "Manos Negras". "Estancia Los Cardones", "Tinto Negro", "Finca Beth" y "Revancha Wine”. “No hay ferias como ésta, donde se da la oportunidad de conocer productos desconocidos mientras se le pregunta al productor sobre por qué se eligió sacarlo en determinado año o por qué prefiere una barrica francesa y no una norteamericana para almacenar o de qué manera evitar que la madera no sea tan invasiva en el sabor”, comentó Manuel, uno de los asistentes del público.

Con la celebración del vino en cada copa, y desde la tarde hasta la noche, cerca de cien personas fueron desfilando por los pasillos del salón Troya. De ese modo disfrutaron de una jornada embriagadora, donde el gesto de sostener una copa en suspenso, llenarla con la etiqueta de ocasión, oler profundamente el líquido para luego empezar a saborearlo lentamente, de a pequeños sorbos, fue el movimiento que se repitió como un signo de cofradía.