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Don Mario, posta de camioneros

Sabrosa, barata y de "vaca grande", esta parrilla al paso de Abasto concentra un atractivo ineludible a la vera de la ruta. Enterate por qué.



Por: Pato Cermele
Fotos: Pato Cermele

Con poco y nada, como tantos otros que se le animaron al chulengo. Así empezó Mario en el cruce de la 256 con la ruta 215, en Abasto.

Lo primero que hizo fue dejar de trabajar en un restorán que está a unos metros, camino a Brandsen, para independizarse y sostener el proyecto sobre un terreno propio. El puntapié se dio con una base de material, lonas naranjas para refractar el sol y una extensa parrilla a cielo abierto, mesas de pino, tablas para servir la carne, vasos y sillas. Y no mucho más.

Aunque el cartel ahora modernizado la haga más visible desde la propia banquina, la mejor e ineludible referencia son los camiones (tanto de largos acoplados como los de reparto) y colectivos que ensayan una parada de recambio al costado. Todo es rápido y al paso. En pocos segundos, los comensales se llevan el XL de chorizo, vacío o bondiola, siempre adornado por algunas de las dos salsas que son la marca de la cocina de Mario -un hombre criado en Misiones y que ha trabajado también como camionero-: la criolla de cebolla y tomate o la fuerte de ajo y verdeo.

La clave suena sencilla: todo a la parrilla, con cortes económicos para el ocasional laburante de tranco acelerado o la familia sin pretensiones exóticas pero con apetito. Las porciones de vacío, asado, pechito de cerdo o matambre a la pizza ("la" especialidad) suelen ser abundantes, para compartir, y van acompañadas con alguna ensalada o guarnición de papas. Para los "disidentes" que prefieren las minutas, también espera alguna pasta o guiso ocasional (mondongo o lentejas), pero sólo cuando acecha el frío.

La carta es el mayor enigma. Pero no hay misterios. Así se estila en los asadores ruteros. Una entrada con chorizo, morcilla y chinchulines, con porción y pico de parrilla, guarnición de fritas o mixta, un vino para dos, no superará los $250 por persona, aproximadamente.

Abierto al mediodía y a la noche, la posta de Mario da indicios del secreto: "Atender al público como en la casa; que se sientan cómodos; el asado... que no es la tirita finita. Acá es grande y con hueso". Sabroso y de vaca grande.