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Fictitious Dishes ( Platos Ficticios) : Cómo lucirían los platos que se sirvieron en las novelas más famosas?

Dinah Fried, una diseñadora, educadora y socia de Small Stuff , un estudio con sede en la ciudad de Nueva York, tuvo allà por 2014 una brillante y sencilla idea: cómo sería representar desde nuestra visión, si nos sentáramos a la mesa y fuéramos un personaje de ficción de algún cuento clásico, las comidas más memorables de la literatura?


Por: Alejandro Bidart*

Y así nació Platos ficticios: un libro de cincuenta fotografías de comidas descriptas en novelas, que van desde El jardín secreto hasta El miedo y el Asco en Las Vegas de Hunter Thompson Fried no se ha conformado con tomar las fotos, sino que cocinó y puso en escena cada plato para acabar conformando un volumen que busca ofrecer al lector otra manera de recordar sus clásicos favoritos. Las fotografías, cenitales, son de una belleza increìble.

La autora empezó con una serie de cinco fotografías cuando era estudiante en la Escuela de Diseño de Rhode Island.Pero muy pronto el experimento comenzó a crecer,y aparecieron la fiesta lisèrgica de Alicia en el País de las Maravillas , las comidas lastimosas de Oliver Twist , el lujoso desayuno de pollo de Matar a un Ruiseñor (de Harper Lee) , la ensalada de carne de cangrejo y aguacate de La Campaña de Cristal ( Slvya Plath) y los cupcakes de Las Correcciones (Jonathan Franzen)

Pero la génesis de la idea necesitò de algunos complementos, y Dinah Fried empezó a combinar cada lugar con el texto del libro que inspiró su creación. Tambien agregò datos interesantes de comidas y anécdotas entretenidas sobre los autores, su trabajo y sus predilecciones culinarias.

Uno de los aciertos del trabajo, sin dudas, es la contraposiciòn de banquetes lujosos con humildes alimentos. Por ejemplo,en la mesa de Alicia aparece una vajilla altamente decorada, un juego de té y detalles como cartas de póker y un cronómetro de mano.Pero en el universo de Dickens, tan afecto a narrar e ilustrar la pobreza, encontramos la realidad del pobre huérfano Oliver: una mesa austera de madera, unas gachas en un cuenco metálico, una cuchara de madera y una taza con algo parecido a la leche. Tambien hay reproducciones de las mesas de Ismael, el marinero protagonista de Moby Dick, y algunas más recientes como la de Lisbeth Salander, la hacker de Los hombres que no Amaban a las Mujeres o la de Holden Caulfield, el mìtico personaje de J.D Salinger de El Guardian en el Centeno.

En una entrevista a un medio español, Fried contó que "Todo empezó con Heidi, aquellas tostadas con queso se clavaron en mi mente durante mi niñez, como una especie de icono al que algún día tenía que rendirle homenaje de una forma u otra. Recuerdo leer cuando el abuelo fundía el queso de cabra, algo que veías desde los ojos de Heidi... era algo maravilloso". Y tambièn develò algunos secretos del trabajo de producciòn al contar que " tuve cierto cuidado en la escenografía que yo quería transmitir, ya no sólo en la colocación de estos o en su distribución en la mesa, sino en el diseño y el respeto a la época. Por eso me pasé muchas horas navegando por E.bay o paseando por mercadillos, buscando esa vajilla art-decó o ese plato antiguo, o esa forma geométrica que encajara exactamente con lo que buscaba"."La verdad es que yo creía que cocinar todos esos platos sería mucho más complicado. Sin embargo, una vez me puse a ello fue bastante más sencillo de lo que yo misma pronostiqué... claro, que también decir que cocino mucho para mí y que vengo de una familia donde cocinar ha sido siempre una tradición, no tuve que empezar de cero". Y nos dejò para el final de la entrevista, una sentencia : "Leer sobre un buen plato es en cierta manera como degustarlo. Ambas cosas tienen un componente emocional indiscutible y —sobre todo— el poder de transportarte a un cierto lugar, un lugar mágico".

Y para el final de esta columna, queridxs lectores de Tuco Web, quiero proponerles un juego de anticipaciòn: Quien podrìa realizar una tarea semejante en nuestro paìs, y què obras literarias con sus platos no podrían faltar? Dejo mis opciones, y me despido hasta la próxima: la fotògrafa Nora Lezano o el talentoso Gabriel Rocca, para la realizaciòn. Y el universo de Juan Josè Saer, que ya he descripto alguna vez, con sus asados santafesinos y sus largas sobremesas. Y si queremos jugar un poco con el humor, bien podrìan estar los bombones rellenos con cucarachas que Cortázar imaginó en uno de los cuentos de Bestiario.

*Ale Bidart trabaja como periodista cultural. Es conductor de "Piso 97", que se emite por FM Provincia de lunes a viernes de 9 a 13 hs.