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Mujeres cocineras: Carolina Lucesole

En el Día de la Mujer, la creadora del catering "Mora Gourmet" habló de sus comienzos y de cómo ha encontrado su propio perfil en la cocina. Dijo que fue difícil hacerse en un "mundo de hombres" y que, hasta hoy, la gastronomía sigue discriminando a la mujer.


Por: Juan Manuel Mannarino

Carolina Lucesole tiene 43 años, dos hijos y es la creadora del catering Mora Gourmet, uno de los servicios más elegidos de la ciudad.

Carolina Lucesole a sus veinte años, siendo dueña de una cocina

En un mundo donde hace años se vive un boom gastronómico, con una explosión de cocinas étnicas, chef convertidos en estrellas de rock, realities con cocineros top, ferias de comida gourmet y regionales, con el gusto por el buen diente y el comer sano, incluyendo preocupaciones medioambientales y ecológicas, todo ha cambiado menos una realidad: la de una mayoría masculina que sigue dominando el pequeño y universal territorio de las cocinas.

Carolina Lucesole trabaja en la gastronomía desde los 16 años. Pero, en verdad, dice que todo había empezado mucho antes: cuando ayudaba a su madre a hacer milanesas en la casa. "Era una tarea femenina, a veces participaba mi papá, pero ese espacio lo compartíamos con mi mamá, era exclusivo más allá de mis otros hermanos. Ese espacio me llevó a hacerme cocinera. Me gusta más definirme como cocinera que como chef".

Como no había cursos de gastronomía en La Plata ni en Capital Federal, dice que de joven se "coló" en una clases que había en una escuela de Ezeiza. "En la cocina me pude hacer un lugar porque tengo una personalidad bastante enfocada. No miraba qué pasaba a mi alrededor. Y lo que pasaba era que trabajaba en una planta donde había 300 varones y éramos 8 mujeres. Me costó abrirme caminos en esas cocinas tan masculinas, con tantos vicios. Pero lo logré".

Para Carolina, lo más inteligente fue trazarse objetivos aunque, dice, sufrió el desgaste de aparentar lo que no era. "Lo que más me costó fue demostrar que tenía el mismo aguante, la misma fuerza y las mismas cualidades que un varón. Tuve que guardarme lo femenino. Si no te parabas en ese lugar, te pasaban por arriba. Cuando tenía 21 años, estaba a cargo de una cocina y tenía cuatro varones a cargo. Y eran mayores que yo. Pero como era segura de mí misma, lo pude resolver bien".

Cuando fue madre dice que le tocó lo más difícil. "Ser cocinera y madre es complicado, uno llega corriendo a los actos escolares de sus hijos. Fui trabajando en distintas cocinas y creo que haber sido cocinera y mamá a la vez me implicó frenar y dejar los laburos que me quemaban la cabeza. Entonces aposté con los ojos cerrados a tener mi propia empresa. Estoy orgullosa por lo que logré como cocinera mujer porque vi pasar muchas personas que dejaron la profesión. Lo que me sostuvo fue la magia de la cocina, la pasión por cocinar, el crecer profesionalmente siendo emprendedora de mi propio proyecto".

Sobre la cuestión de género, dice que la gastronomía aún se piensa en masculino. "Hace un par de años se armó un grupo de cocineros en La Plata, había sólo dos mujeres pero el grupo se manejaba igual como un grupo de varones. Hasta los mensajes eran en masculino, empezaban el día con un ´hola muchachos".

Por último, Carolina cree que las mujeres tienen que empoderarse más en el "ser" que en "el deber ser". "Hay que salir de ese patrón que nos hace esforzarnos para ser iguales que los varones, deber ser como ellos para ocupar puestos de poder. A nosotros nos siguen viendo como débiles y en lo personal son pocos los colegas que me consideran de igual a igual. Pero nosotras tenemos que ser auténticas, dentro de la cocina tenemos más disciplina y dedicación. Personalmente creo en las estructuras horizontales. Creo que los hombres tienen que cambiar y entender que, juntas, todas las personas somos más valiosas. Y a las mujeres nos queda resistir y confiar en ocupar los lugares que nos corresponden".