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¿Por qué Argentina tiene los mejores viñedos?

Deben existir varias respuestas, y hay una fundamental: la ausencia de una plaga mortal. Se la conoce como "filoxera" y causó estragos en Europa. Pero nunca llegó a América del Sur, donde predominan los viñedos pre-filoxera. Conocé su historia.


Por: Ana Paula Arias.

A fines del siglo XIX la plaga de la filoxera eliminó la mayor parte de los viñedos de Europa. Por suerte, el azote no alcanzó a América del Sur, convirtiéndonos en un territorio que aún cuenta con valiosos viñedos pre-filoxéricos.

Se trata de un pulgón pequeño y amarillo, que se multiplica con rapidez y forma plagas que atacan las raíces de las vides de la especie vitis vinífera. Es un depredador silencioso que, al cabo de dos o tres años, terminará por matar a la planta. Y esto es lo que ocurrió en Europa. En España, por ejemplo, de 2 millones de hectáreas de viña, para 1903 quedaba sólo la mitad y la plaga seguía avanzando.

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El drama de la filoxera hizo que los viñateros europeos se mudaran a otros terrenos más bajos y, por lo tanto, menos aptos para el cultivo de la vid. El resultado fue un bajón general en la calidad del vino. Y un temor constante a volver a perder el trabajo de años.

Tiempo después se descubrió que la filoxera no atacaba a la especie vitis americana y entonces se desarrolló lo que se conoce como portainjerto. ¿Cómo es esto? En un pie de vitis americana se injertó una vitis vinífera y de esta forma se obtuvo una planta noble, con una raíz resistente al insecto. A mediados del siglo XX ya se habían vuelto a plantar con este sistema gran parte del viñedo europeo afectado.

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En Argentina, sin embargo, la historia fue muy diferente. La primera ola inmigratoria de principios del siglo XIX había traído a miles de españoles, italianos y franceses. Ellos llegaban con sus vides bajo el brazo para seguir produciendo vino en estas tierras. A partir de ahí se consolidó nuestra fuerte tradición vitícola pero, sobre todo, se desarrolló un variado mapa ampelográfico -campo de la botánica que estudia la vid y sus clasificaciones- en el país.

A las variedades propias de la zona se le sumaron otras más nobles, como la Cabernet Sauvignon, la Malbec, la Merlot, la Chardonnay y muchísimas otras, hoy archiconocidas para el consumidor medio. Con esas vides centenarias y el savoir faire europeo, Argentina estaba destinada a convertirse en uno de los países productores más importantes del mundo. Y así fue.

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Lo mejor de todo es que las plantas eran del período previo a la filoxera. Sólo por poner un ejemplo, en Mendoza se cuentan actualmente 48 mil hectáreas de malbec prefiloxérico. Esto significa que hoy, en nuestro país, tenemos vides más antiguas que en Europa y que, por supuesto, dan vinos memorables.