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El arte de “blendear”

Mientras se sigue pensando que las mezclas desprestigian el sabor del vino, la realidad demuestra lo contrario. Los blends son el resultado de una fina selección y se posicionan en el mercado.


Por: Ana Paula Arias.

Los blends no son sólo el resultado de la mezcla de uvas. La imaginación y el talento de los enólogos hace que se desarrollen diferentes técnicas: mezcla a partir de distintas barricas, viñedos, zonas y añadas. El fin siempre es generar complejidad y elegancia en el producto.

Cuando recién empezamos a tomar tenemos la idea de que el vino que se hace con un solo tipo de uva (vino varietal) es mejor que el vino de corte o blend, que es el que se hace de la mezcla de distintas cepas. El imaginario popular suele poner en el mismo nivel el “rejunte” descuidado de los vinos comunes y la labor virtuosa de los enólogos que combinan distintos tipos de uva para obtener un resultado que sea más que la suma de las partes.

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Sin embargo los cortes surgen, en realidad, de la mente del hacedor del vino. Durante el proceso de creación se prueban distintas versiones, se piensa en el paladar del consumidor, en el impacto que va a tener en el mercado y en el equilibrio del producto. Eso se traduce en su carácter artesanal. No es casual que los vinos ícono (aquellos que son el tope de gama) de una bodega sean casi siempre blends. Y eso no tiene nada que ver con el mote de "berreta" que algunos insisten en ponerle.

En rigor de verdad la práctica enológica del corte proviene del Viejo Mundo, donde predomina la geografía por encima del cepaje. En Francia, por ejemplo, el vino Bordeaux está hecho con la mezcla de cabernet Sauvignon, cabernet franc y merlot. Sin embargo, lo importante es la calidad del suelo y del clima de esa zona del Sudoeste francés. Hablar de cepas en Europa es hacer un recorte a una variable enológica que, por sí sola, no significa demasiado.

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Allá por la década del ’70, cuando emergió la viticultura del Nuevo Mundo, la estrategia comercial fue competir con un producto completamente distinto al europeo: el vino varietal. Veinte años más tarde todos tenían como carta de presentación en el mercado mundial su cepa emblemática. Uruguay tenía el Tannat, Australia el Syrah, Nueva Zelanda el Sauvignon Branc y Argentina, el Malbec.

Esto contribuyó a entender que el vino de calidad estaba hecho con un solo tipo de uva. Es muy común entre los consumidores argentinos pedir Malbec sin especificar la zona. Poco importa si es patagónico o cuyano: para nosotros, un malbec es un malbec y punto.

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Pero el paradigma ha cambiado con el correr de los años. La idea de que el terruño es lo más importante tomó fuerza y hoy la labor del enólogo tiene que ver con hacer vinos que expresen de manera fiel el lugar de donde vienen. Ya sea a partir de una cepa o de la mezcla de varias.

Para empezar a perder el rechazo a los vinos blend lo mejor es arrancar con un clásico como es el "Clos de los Siete". Un vino que nace de la contribución de varias bodegas, poniendo cada una lo mejor de su producción. Cada año cambia el blend y la tarea alquímica la lleva adelante Michel Rolland, un enólogo francés que de cortes sabe un montón. Y el resultado es un vino que sabe a su origen: Vista Flores, en el departamento de Tunuyán, en Mendoza.

Si se trata de darse un gusto está el "Cadus", de bodega Nieto Senetiner: un blend de altura. El vino es 100% malbec, pero cosechado de tres viñedos distintos que están cada uno a 1150, 1250 y 1350 m.s.n.m.

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La diferencia de altitud hace que las características de la cepa cambien de forma radical. Es un vino delicioso que muestra que todos los Malbec no son iguales, ni siquiera aquellos que están dentro de una misma zona.

Otra bodega de Mendoza que apuesta por el corte es Valle de Encuentro, del Valle de Uco. Su etiqueta "Sapere" es una mezcla de Malbec de distintas añadas.

Ésta es apenas una breve selección de cómo los blends ganan complejidad y mayor evolución con vinos más jóvenes. El resultado es un producto intenso y delicioso.

En definitiva si indagamos un poco en el porfolio de las bodegas que más nos gustan, es muy probable encontrar algún vino de corte. Hay que darles la oportunidad y dejarse sorprender por la calidad y elegancia de los blends.