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Vinos y chocolates, de paseo por todos los sentidos



Por: Diego Albervide

La cita fue el sábado desde las 18 en un departamento cercano a la Plaza Malvinas. “Hola, mucho gusto. Adelante”, dijo la mujer en la puerta de entrada mientras inclinaba levemente la cabeza como si fuese una reverencia y al compás de una sonrisa. Mientras subíamos varios pisos por el ascensor se presentó como Claudia Lamotta, chocolatier y sommelier de chocolates. Al llegar al sitio, se podía a ver enseguida cómo Mariano Jurado, sommelier de vinos e integrante del colectivo WineBox La Plata, ordenaba y preparaba todo el arsenal parido por don Baco. En la mesa se lucían copas, cuencos y platillos perfectamente dispuestos. Mientras, el timbre sonaba seguido. A los quince minutos de la hora señalada, la tripulación estaba lista para zarpar hacia una aventura de los sentidos, entre chocolates y vinos.

Luego de las presentaciones formales, a modo de introducción, se planteó un juego sensorial a partir del cacao en polvo que motivó sorpresa y risas. Claudia, a su turno, explicó los chocolates base (sin templar) que utilizó para la preparación de bombones y trufas para darle lugar a un variopinto abanico de cepas y terruños como Viognier, Pino Noir, Isabella y algún espumante de San Luis, por mencionar algunos.

Hubo sorteos, sorpresas y distención. Al finalizar el recorrido, Claudia Lamotta y Mariano Jurado conversaron con TUCO.

-¿Cómo surgió la idea de una degustación conjunta de chocolates artesanales y vino?

CL: Con Mariano nos conocimos cuando cursábamos en la Escuela de Sommelier. Formamos un grupo muy lindo, con el cual íbamos a eventos y degustaciones. Así fue que en una ocasión les preparé chocolates y les encantó. A partir de ese momento la idea quedó rondando.

-¿Qué fue lo que se propusieron al momento de pensar la cata en conjunto?

MJ: Buscamos que se baje un cambio, que sea una instancia de relajación y disfrute pleno en un marco íntimo, donde te sientas cómodo. Desde Winebox queremos ofrecerle a la gente la posibilidad de acceder a vinos que logren sorprender, desde las cepas, el terruño, que tal vez si van a la vinoteca no se animen a probar.

CL: Particularmente me gusta el contacto con la gente, ver cómo reacciona al probar. Proponemos una experiencia de sentidos donde intentamos sorprenderlos desde el primer momento, sin apurarse, construyendo un ambiente propicio para la ocasión.

-¿Podrían develar cómo es el proceso de producción? ¿Quién de las dos partes lo inicia?

CL: ¡Yo! (Risas). Comienzo pensando de algún modo los chocolates. Con qué ingredientes puedo contar, cómo combinarlos. Los preparo y pruebo. Elijo preparar bombones y trufas porque tienen más que ver con la complejidad y la untuosidad. Sorprenden. Si me gustan, voy adaptándolos para tomarlos específicamente con determinados vinos. Ahí es cuando intervienen Mariano junto a Diego (Urko).

MJ: Probamos, le buscamos la vuelta y en ese ida y vuelta le vamos dando redondez a la idea. Estamos muy contentos porque la respuesta del público nos supera. Empezamos pensando catas mensuales y las tuvimos que repetir cada 15 días. La gente se copa, la pasa bien y el feedback es muy gratificante.